Relatos cortos que cuentan historias de personas como tú y como yo.
Conjunto de relatos breves sobre diferentes personajes en los que hay un punto en común, Zahara de los Atunes. Las vidas de estas personas se entrecruzan por su relación con la pequeña localidad costera del sur de la provincia gaditana.
- Dirigido a lectores adultos.
- Introducción a la descripción de personas, situaciones, ambientes y contextos.
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CAP. 3. LA PASTELERA
Aceptó el ofrecimiento que la Universidad de Sevilla le había hecho a través del doctor Quirós y volvió a la ciudad donde seis años antes había terminado Biomedicina. Sus estudios en el campo de la neurología en la industria farmacéutica alemana la habían hecho famosa en el ámbito de la investigación aunque ella no daba mucha importancia a lo que por el momento, se refería como una puerta entreabierta que había que abrir del todo para poder recorrer un camino largo y complicado.
Estuvo al frente de uno de los equipos de investigación del Hospital Universitario Virgen Macarena tres años más y logró dirigir varias líneas de experimentación en la lucha contra el alzheimer y otras enfermedades degenerativas que ahora preocupaban intensamente a los sistemas sanitarios de una sociedad envejecida como lo era la española en esos momentos.
Se podría decir que había triunfado en lo personal, -su marido la adoraba y contaba con un grupo de amistades sinceras y fieles- y en lo profesional. Ocupaba su tiempo entre ponencias, congresos y presentaciones tanto nacionales como internacionales. Su inglés era muy bueno, gracias a que había estudiado el bachillerato en Cork, una ciudad del suroeste de Irlanda cuando era una adolescente y a que había viajado por toda Europa y parte de Asia gracias a las amistades que hizo en aquella época. Seguía en contacto con sus amigas de Polonia, Rumanía, Siria y Nepal que siempre la recibían de forma hospitalaria cuando las visitaba.
Pero su paraíso personal y privado se encontraba en Zahara de los Atunes, donde heredó una casita pequeñita a cincuenta metros de la playa. En Zahara lograba aislarse y desconectar de su ajetreado tren de vida. Le encantaba visitar “casa Juanito” donde ya la conocían y la trataban como una vecina más del pueblo costero. No tomaba alcohol, así que combinaba las almejas a la marinera con un refresco de té, su bebida habitual. También hacía escapadas a la playa de “los alemanes” donde le gustaba, en los meses donde ya no había tanto turista, hacer toples, hacer excursiones a caballo y tapear a base de raciones de boquerones.
Por todo eso, sorprendió a propios y extraños la decisión que tomó tras unas vacaciones de Navidad. Siempre le había gustado la repostería así que apostó por dejar atrás su vida, el piso de Sevilla, los nuevos proyectos de investigación y las ofertas para ejercer la docencia e invertir gran parte de sus ahorros en montar una heladería-pastelería sin grandes pretensiones, que terminó siendo todo un éxito.
Si vais por Zahara no dejéis de probar sus delicias de mango, los muffins de vainilla y chocolate, su tarta de queso y su helado de aguacate.
A veces, cuando hay mucho público, es ella misma la que atiende el negocio y despacha a los clientes.
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Imágenes: La pastelera/Heladería Creada por BGP con ChatGPT.
Idea original de Benito García Peinado para Cuatroemes ediciones.


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